viernes, 6 de noviembre de 2009

Audiencia (I)

La audiencia pública del distrito de Ciutat Vella del pasado día 3 fue para mí una primera vez. Y estoy agradecido, porque debo admitir que ya he llegado a una edad en que no tengo muchas oportunidades de revivir las emociones fuertes de la adolescencia. Desde luego, no puedo decir que afrontara esta vez mi cita con Itziar con la misma candidez –digamos que no tenía tantas expectativas- pero allá que me fui, movido la curiosidad.

Y debo decir que la cosa desbordó mis magras esperanzas.

En mi opinión, cabe destacar el alto nivel de las intervenciones. Los vecinos vinieron con los deberes hechos y se escucharon locuciones bien articuladas, insistiendo demasiado en la queja, quizás –todo el mundo sabe que no faltan motivos- pero también, muchas veces, siendo constructivos y demostrando un conocimiento de la realidad de su entorno que sería mucho más inteligente aprovechar para construir barrio y no desperdiciarlo irresponsablemente tratando de descalificarnos con argumentos no siempre tan meditados. Es cierto que, en ocasiones, las intervenciones fueron duras de escuchar para el gobierno municipal y también para la huidiza oposición. Pero, al menos, esta vez no se atrevieron a negar algunas evidencias.

A decir verdad, este alto nivel me sorprendió porque confieso que no siempre he valorado como se merecen a algunos convecinos. Pero lo que vi y escuché en esta audiencia me sirvió para recuperar en una tarde buena parte del espíritu de vecindad que en los últimos años había ido perdiendo. Porque, si algún barrio es ejemplo de poco cohesionado, éste es el nuestro. Y por eso, de algún modo, me enorgullece poder decir que esta vez un puñado de vecinos ha demostrado que saben defender juntos su derecho a la dignidad a pesar de todos los vientos que soplan en contra.

Sin embargo, lo que han creído oportuno destacar algunos comentarios en la prensa no ha sido precisamente esta modesta victoria de los vecinos en una lucha tan desigual, este pequeño triunfo de un grupo de personas corrientes, evidentemente desligadas de intereses que no sean completamente confesables y ajenas al indecente mercadeo de influencias que está dispuesto a llevarse por delante cualquier cosa.

Será porque nosotros no tenemos 20 millones de euros al año para gastar en campañas de publicidad.

2 comentarios:

  1. Hola Barcelonio. Soy vecino del C. Ample, en el Gòtic, y me acabo de leer todas las entradas de tu blog de cabo a rabo. Te animo y te felicito. No te limitas a formular quejas, sino que haces un excelente analisis de las causas de la degradación de Ciutat Vella (permiteme que incluya a mi barrio en el mismo saco que el Raval) y propones alternativas de solución. Es una iluminación conocer a alguien con las ideas tan claras y tan bien expresadas.

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  2. La única manera que a mí se me ocurre de atajar la degradación es reducir la presión turistica sobre el barrio. Pero los intereses económicos que hay detrás hacen que esa opción sea hoy una quimera. La propia propaganda del ayuntamiento decía que un 33% de las licencias de hoteles concedidas en Barcelona los ultimos cuatro años fueron en Ciutat Vella. Ahora ¿quién echa atrás todo eso?

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